domingo, 05 de septiembre de 2010
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La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es el término que se utiliza para referirse a infecciones que se presentan en el útero, las trompas de y otros órganos reproductivos. Es una complicación frecuente y grave de ciertas enfermedades de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea. La EIP puede dañar las trompas de Falopio y los tejidos del útero, los ovarios y las áreas circundantes, si no recibe tratamiento puede provocar consecuencias graves que incluyen infertilidad, embarazo ectópico, formación de abscesos y dolor pélvico crónico.

¿Quién puede padecerla?

Las mujeres sexualmente activas que están en edad de procrear son las que están expuestas a un mayor riesgo, y las mujeres que tienen menos de 25 años de edad tienen mayor probabilidad de contraerla, ya que el cuello uterino de las adolescentes y mujeres jóvenes no está completamente desarrollado, lo que aumenta su susceptibilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual relacionadas con la EIP.

 Entre más parejas sexuales tenga una mujer, mayor es el riesgo que tiene de contraerla.

 ¿Cuáles son los síntomas?

Cuando la EIP es causada por una infección clamidial, la mujer puede tener síntomas leves o no tenerlos y al mismo tiempo estar sufriendo daños graves en los órganos reproductivos. Ya que los síntomas son tan poco claros, la EIP no es detectada por las mujeres ni los médicos en casi dos tercios de los casos. Las mujeres que presentan síntomas sufren, por lo general, de dolor de vientre, fiebre, flujo vaginal poco usual que puede tener mal olor, relación sexual dolorosa, dolor al orinar y menstruación irregular.

Si la EIP no recibe tratamiento, puede causar daño permanente a los órganos reproductivos femeninos. Las bacterias causantes de la infección pueden invadir silenciosamente las trompas de Falopio y hacer que el tejido normal se convierta en tejido cicatricial, el cual puede obstruirlas e impedir el paso de los espermatozoides, provocando infertilidad.

¿Cómo se diagnostica y se trata esta enfermedad?

Es difícil de diagnosticar porque los síntomas suelen ser imperceptibles y leves. Muchos episodios de EIP no son detectados porque la mujer o el médico no reconocen las implicaciones de estos síntomas leves o no específicos. Debido a que no hay pruebas precisas para detectar la EIP , el diagnóstico se basa, por lo general, en hallazgos clínicos o laparoscopía para confirmar el diagnóstico.

Se puede curar con varios tipos de antibióticos. Es el médico quien determinará y recetará la mejor terapia. Sin embargo, el tratamiento con antibióticos no corrige los daños que ya han ocurrido en los órganos reproductivos. Se puede recomendar que una mujer sea hospitalizada para recibir tratamiento contra la EIP si está gravemente enferma, está embarazada, si necesita que los antibióticos se administren por vía intravenosa, o tiene un absceso en la trompa de Falopio o en el ovario. Si los síntomas persisten o si el absceso no desaparece, es posible que se necesite cirugía.

¿Cómo prevenirla?

Las mujeres pueden protegerse tomando medidas para prevenir las enfermedades de transmisión sexual o, si contraen una EPS, tratándose la enfermedad a tiempo.

 La manera más segura de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual es absteniéndose del contacto sexual o tener una relación duradera y monógama, con una pareja que se sabe que no está infectada.

 Los condones de látex en los hombres, cuando se usan de manera habitual y correcta, pueden reducir el riesgo de transmisión de la clamidia y de la gonorrea.

 
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